La historia continúa un 7 de ese mes de verano. Ese mes de verano que recuerdas como si fuera ayer. Ese día que elige el destino para recuerdes el resto de tu vida. Eran las 7 de la tarde y ella llegó tarde, como siempre, a esa cita en el número 7 al lado de aquel bar que declararían después como su santuario. Aquel día 7 ella estaba nerviosa pero él todavía más. Los ''qué me pongo'' y los ''esta camiseta con este pantalón no queda bien, ¿verdad mamá?'' de él. Y los ''me he pasado con el colorete'' y los ''esta camisa tiene demasiado escote'' de ella. Pero todo se soluciona con una sonrisa al saludarse y con una mirada vergonzosa hacia el suelo, que nunca te salva de esas situaciones.
''—Una Coca-Cola para mí y para ella...
—Para mí un agua. Sin gas, por favor.''
Esa es la primera frase que completa el uno del otro, después de que el camarero interrumpa el incómodo silencio del principio. Después la conversación se desata y cuando vuelve el camarero ya no saben ni quién es el que pide los sándwiches. Y ese día 7 empiezan a salvar un poco al mundo, a salvar un poco su mundo. Se habían cruzado tantas veces por la calle y se habían mirado tantas veces a los ojos que ninguno se habría dado cuenta de que la salvación del uno estaba dentro del otro. Ella empieza a sonreír un poco más. Hoy se ha peinado y se ha puesto su camiseta preferida (aunque él no lo sepa). Y a veces se esconde entre el pelo o juega a... <<¡joder! ¡qué sonrisa tan bonita!>> no para de pensar él.
Y a lo mejor es que estaba decidido a que tenían que ser uno ellos dos un día siete. Y a lo mejor estaba decidido a que tenían que ser los 7 días de la semana el uno del otro. Y a lo mejor es que a él le encantaba su sonrisa triste y a ella su miedo al amor. Y a lo mejor él quería saber más sobre qué color se llevaba esa temporada y ella quería saber cómo Batman salvaba la ciudad sin superpoderes. Y a lo mejor son casualidades o es lo que les tenía preparado el destino. Y a lo mejor eran magia. Y a lo mejor ese círculo que rodeaba al 7 de cada mes en el calendario era su forma de declarar el número 7 como el número mágico.
Y a lo mejor creemos que la magia no existe y luego viene en forma de pequeñas dosis llamadas ''amor''.


