Y todo empieza a volverse oscuro. Y el silencio de mi habitación. Y el caos de dentro de mi cama. Y tú vuelves a no estar. Y te vuelvo a pensar. Y, joder qué difícil es escuchar tu voz sin poder acariciarte el pelo.
—¿Por qué?
—¿Por qué qué?
—Que por qué no paras de mirarme—y se enreda entre las sábanas.
—No sé, es esa sensación de querer que se pare el tiempo y quedarme así para siempre.—le pega un golpecito en la nariz que le hace sonreír.—Es como que me jode porque los momentos no se pueden repetir. Es como que la vida te reta a que vivas cada momento lo mejor posible.
—¿Has pensado alguna vez en la muerte?
—Claro.
—Pues siempre hay momentos en los que te sientes inmortal, en los que tienes fuerza suficiente como para saber que vas a salir ileso de cualquier locura y de cualquier hostia o amor. Y luego...
—Luego te das cuenta de que el tiempo pasa también para ti. Y de que ya no eres un crío. Te das cuenta de que la cama se queda grande para ti solo. Y de que tu ciudad se queda muy pequeña. Y es como que solo te queda una filosofía para vivir.
Y es vivir como si no lo fueras a volver a hacer. Querer como si no vaya a haber ninguna otra persona. Reír como si la risa fuera la única medicina para este mundo de mierda.
Y tener siempre la seguridad de que podrías morirte en este instante, y que has vivido de la mejor forma que has sabido.
—¿Y sabes qué? Yo siempre tengo preparada una canción. Y es una canción con la que no me importaría morir. Supongo que es algo como mi marcha fúnebre. Es como esa canción que dices 'mi muerte tiene que ser con esta canción porque sería hasta bonita. Sería como el final de una temporada intermedia de una serie en la que todo el mundo llora de lo bonito que es'.—se incorpora y le pregunta—¿Tú no tienes ninguna canción?
—Canción no, pero sí un sonido. Y estaría de puta madre escuchar tu voz cuando todo se vuelva oscuro.
Y cuando todo se vuelve oscuro aún me acuerdo de esa conversación. Y de tu voz. Y la oigo en mi interior. Joder, qué bonita canción y qué envidia le tiene mi guitarra a tus cuerdas vocales.
por la noche sigue funcionando.
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lunes, 20 de mayo de 2013
jueves, 2 de mayo de 2013
¿Qué haces bailando si el mundo está tocando su marcha fúnebre?
Voy a seguir bailando hasta que el mundo deje de sonar.
No voy a dejar de cantar en la ducha a las seis de la mañana solo porque perturbe las pesadillas del vecino.
No voy a dejar de saltar al andar solo porque los demás me miren raro.
Prefiero tener negros los pulmones de fumar que tener el cerebro podrido de las mentiras que cuentan en las noticias.
Prefiero soñar con imposibles a vivir de puntillas y que nadie se dé cuenta de que he pasado por su lado.
Aún me quedan muchos ''mejores momentos'' que vivir y muchas costillas que seguir destrozando por las hostias.
Me va a seguir gustando la poesía clara y sin palabrerías (el amor jode y nos hace más fuertes si no nos mata).
Y voy a seguir creyendo en el amor como punto fuerte y punto flaco del mundo.
Mis estados de ánimo van a seguir siendo una función de ondas que alcanza su máximo y su mínimo en infinitos períodos.
Voy a seguir escribiendo(te).
Y voy a seguir sonriendo con cada locura que haga un viernes por la tarde jodiéndole los planes al hijo de puta de mi destino.
Voy a seguir quemándome los labios con las últimas caladas de mis cigarrillos y con ''palabras'' que me quedé con ganas de decir.
Voy a seguir creyendo que algún día me crucé con el amor de mi vida y no me di cuenta de que ya había apartado la mirada cuando yo le miré.
Voy a seguir creyendo en que las tardes de domingo son tan largas como las mañanas de los lunes, y que las películas de por la tarde no hay quien se las trague sin buena compañía.
Voy a seguir creyendo en que el alcohol sirve tanto para las heridas de fuera como las de dentro. ¡Y qué bien me sienta emborracharme!
Voy a seguir creyendo en mí. Y en ti. Bueno, alguna que otra vez dudaré.
No voy a dejar de cantar en la ducha a las seis de la mañana solo porque perturbe las pesadillas del vecino.
No voy a dejar de saltar al andar solo porque los demás me miren raro.
Prefiero tener negros los pulmones de fumar que tener el cerebro podrido de las mentiras que cuentan en las noticias.
Prefiero soñar con imposibles a vivir de puntillas y que nadie se dé cuenta de que he pasado por su lado.
Aún me quedan muchos ''mejores momentos'' que vivir y muchas costillas que seguir destrozando por las hostias.
Me va a seguir gustando la poesía clara y sin palabrerías (el amor jode y nos hace más fuertes si no nos mata).
Y voy a seguir creyendo en el amor como punto fuerte y punto flaco del mundo.
Mis estados de ánimo van a seguir siendo una función de ondas que alcanza su máximo y su mínimo en infinitos períodos.
Voy a seguir escribiendo(te).
Y voy a seguir sonriendo con cada locura que haga un viernes por la tarde jodiéndole los planes al hijo de puta de mi destino.
Voy a seguir quemándome los labios con las últimas caladas de mis cigarrillos y con ''palabras'' que me quedé con ganas de decir.
Voy a seguir creyendo que algún día me crucé con el amor de mi vida y no me di cuenta de que ya había apartado la mirada cuando yo le miré.
Voy a seguir creyendo en que las tardes de domingo son tan largas como las mañanas de los lunes, y que las películas de por la tarde no hay quien se las trague sin buena compañía.
Voy a seguir creyendo en que el alcohol sirve tanto para las heridas de fuera como las de dentro. ¡Y qué bien me sienta emborracharme!
Voy a seguir creyendo en mí. Y en ti. Bueno, alguna que otra vez dudaré.
Aún creo en la locura de tirarme por el precipicio de tu espalda. Algún día se me pasará el vértigo.
viernes, 19 de abril de 2013
El mundo tiene fecha de caducidad.
Siempre le he tenido mucho miedo a vivir, a crecer, y a morir. Y a no vivir los momentos que hubiese querido vivir en su momento.
Y parecemos idiotas siempre esperando a que pase algo que sea como nada. Y que no pase nada es imposible.
De pequeños quisimos crecer, y ahora solo queremos la inocencia de antes, la misma ilusión y los mismos ojos con los que ver la vida.
Últimamente pienso en sí, quizás, haya vivido ya el mejor momento de mi vida. Y créeme que la idea acojona.
Siempre le he tenido miedo a no vivir como esperaba, y a soñar despierto. Siempre he tenido miedo a conducir, y a conducirme mal. Siempre le he tenido pánico al fin del mundo, y parece que es lo único que se acerca.
El mundo empieza a ser un funeral del que fue. Una pérdida esperada. Un avión sin rumbo que se estrella contra alguna nube negra y llega la tormenta.
Un mundo de locos que empieza a volverse loco. Un mundo que estaba cuerdo, y ahora está en la cuerda floja.
Ese mundo en el que la balanza de la justicia se rompe en desequilibrio por el dinero.
Respirar va a empezar a cobrarse. Y la felicidad ya no estará patrocinada por Coca-Cola.
Convertirán el aire en un producto que, de pronto, aparecerá en forma de acciones en la bolsa de Wall Street.
Y ya no habrá pause. No habrá ni una puta señal de ''STOP'' que consiga parar el hundimiento de la humanidad.
Llegará el día en el que el pueblo se levante, reclame lo suyo y destierre a los traidores.
No sé cómo cojones pueden seguir ondeando banderas sintiéndose orgullosos cuando el mundo tendría que estar de luto por perderse a sí mismo.
El mundo será como el Titanic: todos congelados o llorando por las pérdidas. Y los políticos nuestro iceberg. <<Salgan las damas y los niños primero>> No vaya a quedarse el mundo sin madres y sin futuro.
Los cuentos de hadas se convierten en pesadillas. Y las películas solo nos cuentan mentiras que nunca ocurren. Y nosotros seguimos viviendo. Y, alguna que otra vez toca a tu puerta la literatura para ofrecerte un seguro de vida o la música te reclama y otra vez te salva.
''Por lo menos aún nos queda la excusa del amor, y la duda de la muerte. Y esa intriga continua por encontrar ese puto motivo por el que seguir vivos y a la mierda con la autodestrucción.''
Y qué frágil se ha vuelto el mundo cuando el aire es más
caro que la tierra. Y, aun así, somos fuertes porque aún nos quedan libertades
por las que luchar. Y un mundo que salvar. Todavía tenemos que salvarnos.
Todavía tenemos que hacer que cuando la historia mire
atrás vea que progresó gracias a nuestra lucha.
Y liberarnos de los ladrones por los que pagamos para
que den la cara y solo saben pintarse de payasos.
Por el mundo. Por la vida. Por poder vivir. Y
respirar. Por ti. Por mí. Por nuestros futuros hijos. Y por los hijos de
nuestros hijos. Salvémonos de hundirnos en la mierda y no tengamos miedo a
vivir, ni a crecer, ni a morir. Vivamos los momentos que queramos vivir. Sin
restricciones. Y hagámosle sombra a todo lo demás.
Porque siempre nos quedará el Sol, y las nubes y,
¡joder!¡el mundo está que te cagas de bonito!
sábado, 23 de marzo de 2013
Digamos, bueno, es que somos poesía.
Digamos que somos poesía,
y que nos encontramos en cualquier esquina,
como cualquier prostituta, vendiendo sus servicios
al precio de la calle, al sexo sin amor.
Digamos que somos poesía,
que somos aquel chico en la barra del bar,
emborrachándose de sentimientos,
buscando historias que hagan historia.
Digamos que somos poesía,
y que somos aquella pareja rota,
de dolor, de sufrimiento, de suspiros
de recuerdos de lo que quieren volver a ser.
Digamos que somos poesía,
que somos aquella vergüenza que deja
aquel chico en su cerveza, aquella vergüenza
de besos robados, de sentimientos acelerados.
Digamos que somos poesía,
que somos el dolor de pies de aquella chica,
por los tacones de aquella noche,
y el dolor de su pecho de tantas otras noches.
Digamos que somos poesía,
y dime que eres mi musa,
que camina de puntillas
entre mis costillas.
Y es que se te marca la poesía en los ojos.
Y el amor en las ojeras.
y que nos encontramos en cualquier esquina,
como cualquier prostituta, vendiendo sus servicios
al precio de la calle, al sexo sin amor.
Digamos que somos poesía,
que somos aquel chico en la barra del bar,
emborrachándose de sentimientos,
buscando historias que hagan historia.
Digamos que somos poesía,
y que somos aquella pareja rota,
de dolor, de sufrimiento, de suspiros
de recuerdos de lo que quieren volver a ser.
Digamos que somos poesía,
que somos aquella vergüenza que deja
aquel chico en su cerveza, aquella vergüenza
de besos robados, de sentimientos acelerados.
Digamos que somos poesía,
que somos el dolor de pies de aquella chica,
por los tacones de aquella noche,
y el dolor de su pecho de tantas otras noches.
Digamos que somos poesía,
y dime que eres mi musa,
que camina de puntillas
entre mis costillas.
Y es que se te marca la poesía en los ojos.
Y el amor en las ojeras.
martes, 5 de marzo de 2013
Amor, quería decirte que les dijeras que...
No sé cuántas veces habré empezado por tus pupilas y habré acabado en el cielo. Cuéntales cuántas veces fingimos ser los mejores en esto del amor y cuántas veces se lo creyó la gente. Cuéntale que otras muchas veces ni siquiera nos hacía falta fingir, porque éramos los mejores.
Diles que tus manos eran el verano que necesitaba el invierno de mi cama. Y que tus ojos hechos Venecia recompusieron mis ruinas como Roma. Diles todas las veces que nos hemos encontrado sin buscarnos. Y cuántas veces fuimos música cuando solo había ruido. Diles que yo habría matado las veces que hubiera hecho falta por seguir en el verano de tus manos y de tu espalda.
Después, hazles un recuento. De cuántas cosas le debo a tu sonrisa, y de todos los alquileres que no he pagado por vivir en tus costillas. Hazles un recuento de cuántos petas nos hemos fumado, y cuántas veces hemos flipado juntos sin ir fumados y de todas las veces que hemos parado el mundo con tres caladas. Hazles un recuento de las veces que el mundo ha girado alrededor de nosotros.
Ve, y les recuerdas todas las mañanas que me has tocado al timbre, cuando el mundo se caía a trozos y llovía, y me has dicho:
—¡BAJA!
—¿Qué? ¡Pero si está lloviendo!
—¿En serio te importa? No aguanto una puta gota más sin verte.
Y recuérdales cuántas veces no te he dejado acabar la frase y estábamos en menos de un segundo desafiando al mundo. Recuérdales cuántas veces hemos sido como niños decididos a joder al mundo. Recuérdales cuántas veces nos hemos ganado y qué pocas nos hemos perdido.
Vuelve a decirles que nos queríamos como nadie y que nos creíamos invencibles.
Y, acuérdate, de ponerles en la posdata que nos equivocábamos y que nos han roto en diez mil pedazos.
No pasa nada. Yo me encargo de recordarles que nos echamos de menos. Y de que hay amores fugaces, pero inmortales.
viernes, 15 de febrero de 2013
Amnesia de ti.
Un día me enamoré de alguien. Ya no me acuerdo de cómo se llamaba. Ya no me acuerdo de su sonrisa. Ni de cómo se retorcía en la cama por las mañanas. Tampoco de cómo bailaba su canción preferida. Ni de cómo se sentaba a tocar la guitarra y a cantar su vida. Ni siquiera me acuerdo de cómo me miraba. Sólo me acuerdo de que me hacía poder volar, y eso no se me va a olvidar en la vida. Que me hacía tener alas, ese sentimiento de adrenalina de caer y volver a caer, pero nunca tocar al suelo.
Y cuando estaba en lo más alto, de repente, me pegué la hostia de mi vida.
De repente, llega la amnesia. No queda otra, olvidar o vivir del recuerdo. Sobrevivir entre costuras rotas de sueños que había vivido.
He soñado tantas veces que te volvía a tener en mi cama, que ya no sé si cuando despierto estoy teniendo una pesadilla.
Pero sabes que ahí arriba solo se está una vez en la vida. Que solo existe 'mi mejor momento' una vez. Y estoy seguro que ya ha pasado. Que ya nos hemos olvidado. Que sólo nos quedan unos pocos déjà vu de nosotros.
Un déjà vu de tu sonrisa. Déjà vu de cuando bailabas y me pisabas los pies. De cuando tocabas la guitarra y de cuando me quedaba toda la puta noche mirando cómo dormías.
Ven a tocar la última canción, por favor. Aunque sea la canción de despedida. Pero vamos a ponerle punto y final a las historias que se quedaron con puntos suspensivos.
Ven a ponerme un punto y final a mis comas entre mis párrafos que hablaban de olvidarte y que no podía parar de escribir.
DÉJÀ VU DE ESTAR TAN ALTO QUE NO QUIERO VOLVER A BAJAR.
Así que, he decidido morir con ''nosotros''.
Y cuando estaba en lo más alto, de repente, me pegué la hostia de mi vida.
De repente, llega la amnesia. No queda otra, olvidar o vivir del recuerdo. Sobrevivir entre costuras rotas de sueños que había vivido.
He soñado tantas veces que te volvía a tener en mi cama, que ya no sé si cuando despierto estoy teniendo una pesadilla.
Pero sabes que ahí arriba solo se está una vez en la vida. Que solo existe 'mi mejor momento' una vez. Y estoy seguro que ya ha pasado. Que ya nos hemos olvidado. Que sólo nos quedan unos pocos déjà vu de nosotros.
Un déjà vu de tu sonrisa. Déjà vu de cuando bailabas y me pisabas los pies. De cuando tocabas la guitarra y de cuando me quedaba toda la puta noche mirando cómo dormías.
Ven a tocar la última canción, por favor. Aunque sea la canción de despedida. Pero vamos a ponerle punto y final a las historias que se quedaron con puntos suspensivos.
Ven a ponerme un punto y final a mis comas entre mis párrafos que hablaban de olvidarte y que no podía parar de escribir.
DÉJÀ VU DE ESTAR TAN ALTO QUE NO QUIERO VOLVER A BAJAR.
Así que, he decidido morir con ''nosotros''.
martes, 5 de febrero de 2013
El alquiler entre tus costillas.
Me rompen el corazón una vez más y, entonces, nadie puede volver a recomponerlo. Todo hecho pedazos. La del espejo ya no sé quién es. La del reflejo es una cabrona que aún se atreve a sonreír entre escombros, entre sentimientos hechos trizas.
No sé cuántas veces más me atreveré a escribirte, pero créeme que te digo que algún día dejaré de hacerlo. Dame unas caladas de eso, anda, que no quiero notar cómo mi mundo gira en torno al tuyo. Tus manos grandes, para que me protejas de los malos sueños. Y el rojo de tus ojos es mi color preferido. Y ya he perdido la cuenta de cuántas veces me he matado en la curva de tu sonrisa, o cuántas veces he intentado frenarme y el corazón no hacía más que acelerarse.He perdido la cuenta de cuántas veces me has hecho reír cuando debería llorar. Y he perdido la cuenta de cuántas veces has dado donde más dolía y yo solo pude ver tus ojos verdes achinados en el dolor.
Yo ya me he olvidado de bailar sin que me pisaras, sin que estuvieras tú enfrente. Ya me he olvidado de cómo fingir sonrisas. Ya no soy la misma, he cambiado. Nosotros hemos cambiado.
Si te vas, como dijo Romeo:<<Enséñame a olvidarme de pensar>>. Porque yo quiero vivir, y no aprender a sobrevivir, sin ti o con todas las mierdas que me depare el destino.
Vamos, quédate, he preparado café y música para dos.
No sé cuántas veces más me atreveré a escribirte, pero créeme que te digo que algún día dejaré de hacerlo. Dame unas caladas de eso, anda, que no quiero notar cómo mi mundo gira en torno al tuyo. Tus manos grandes, para que me protejas de los malos sueños. Y el rojo de tus ojos es mi color preferido. Y ya he perdido la cuenta de cuántas veces me he matado en la curva de tu sonrisa, o cuántas veces he intentado frenarme y el corazón no hacía más que acelerarse.He perdido la cuenta de cuántas veces me has hecho reír cuando debería llorar. Y he perdido la cuenta de cuántas veces has dado donde más dolía y yo solo pude ver tus ojos verdes achinados en el dolor.
Yo ya me he olvidado de bailar sin que me pisaras, sin que estuvieras tú enfrente. Ya me he olvidado de cómo fingir sonrisas. Ya no soy la misma, he cambiado. Nosotros hemos cambiado.
Si te vas, como dijo Romeo:<<Enséñame a olvidarme de pensar>>. Porque yo quiero vivir, y no aprender a sobrevivir, sin ti o con todas las mierdas que me depare el destino.
Vamos, quédate, he preparado café y música para dos.
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