La historia continúa otro día de verano. Con más Sol que nunca y un poco de tierra seca. A veces hay un poco de aire y ellos sonríen porque no saben por qué el día intenta hacerse frío después de tantos intentos fallidos. La historia continúa con un cigarro en unos labios que no son de ella, pero que saben fumar de la misma forma. Y él los conoce bien, los conoce antes de que llegaran los de ella. Y le sonríe, y le saluda. Y ella sigue fumando con ese ansia de comerse el mundo. Y ella le suelta de la mano. Y se va. Y empieza a andar sin mirar atrás.
<<Maldito hijo de puta. Y la zorra esa... ¡puf! ¡vaya hostia tiene encima!>>
Luego no sabe cómo volver a recogerle. Porque ya quiere que vuelva. Porque es su hijo de puta. Y ya se muere por tenerle más cerca. Y ya se muere por ir a salvarle. <<Seguro que es alguien con quien no se lleva bien y no querría haber saludado>>. Y ella sigue en sus 15 engañándose. Y él sigue otros 15 minutos hablando con ella. Y vuelve a andar hacia el lado contrario.
Y él se da cuenta de que se aleja. Y se despide de la otra. Y va a encontrarla. Y ese puto camino de piedras. Y qué difícil es seguirla.
—¡Espera! ¡Joder! ¿no ves que te estoy siguiendo? ¿es que acaso no has venido conmigo?
—Ya había venido contigo. ¿Y tú? ¿has venido conmigo o con la gilipollas del cigarro?
—Yo he venido y voy a todos los sitios contigo. No sé por qué dudas.
—Dudo igual que tú dudas. Igual que has dudado en sonreír y en mirarle de la misma forma que a mí.
Y entonces, él manda todo a la mierda y le abraza y le convence diciéndole cosas que tal vez dude al oído para convencerla de que está ahí con ella. Y ella se lo cree y empieza a no tener frío aunque sea pleno verano. Y empiezan a andar juntos.
—¿Quién era?
—Una vieja amiga—suena convincente.
Y era alguien de su pasado, eso era cierto. Pero también fue su pasado. Y es imposible olvidarse del pasado.
por la noche sigue funcionando.
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jueves, 18 de julio de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
Capítulo 3: El paréntesis de la historia de terceros. Delirios de un imbécil enamorado de sus personajes.
Hoy creo que el número siete está empezando a dominar mi semana. Y creo que estoy empezando a vivir con los personajes. Y me asusta. Y me alegra a la vez. Es como si me estuvieran rogando que su amor durase toda la semana y yo sé y ellos saben (en mi cabeza) que acabarán separándose. Por distintos caminos y por las mismas líneas, que serán las que escriba. No os estoy adelantando el final de estos siete días. Simplemente os estoy recordando que todo acaba. Porque hoy me he levantado enfadado con Hollywood y con su más que usado concepto de ''comedia romántica''. Y me jode, sinceramente, que nos hagan asimilar el amor como comedia. ¡Cómo si el amor fuera todo risa! (¡Y una puta mierda!) Hoy estoy aquí para contaros que el amor no se acaba por dos, sino por tres (y esto es una sencilla regla de tres, y no matemática). Y que estamos obstinados a creer en que el amor se acaba, cuando realmente somos nosotros los que lo asesinamos.
Y sí. Todos hemos asesinado alguna vez al amor (aunque él nunca lo haría).
Hoy no quiero hablaros sobre cómo él se siente o cómo ella empieza a ser un mar de dudas. Quizás sea al revés y la historia cambie por completo. Hoy no quiero seguir la historia, porque me da miedo. Y me da miedo porque yo también me estoy enamorando. De él. Y de ella. De ellos dos. Y me da miedo verles morir y olvidarlos por completo. Porque no sé ni sus nombres, pero en mi cabeza están sus historias del pasado, sus miedos y sus manías, sus puntos flacos de cosquillas y todas esas sensaciones y cicatrices que definen a una persona. Y, sinceramente, lo que más miedo me da es que sepa cuáles son sus cicatrices y sus puntos flacos porque en el fondo, muy en el fondo, puede que sean los míos propios.
Y creedme que acojona pensar que estás escribiendo sobre tus propios miedos, dudas y sensaciones a gente que no sabe cuántas veces la suerte ha estado de mi parte.
Y creedme, cuando os digo que todas las veces que nos han roto han sido porque tenían todo el derecho del mundo. Porque no leemos la letra pequeña y nos enamoramos del primer contrato que lleve una promesa.
Siento no haber podido continuar la historia, pero realmente la estoy continuando, porque en mi cabeza ahora mismo está así. Es una historia con las piernas temblando de incertidumbre de no saber qué cojones le pasará mañana.
Y hoy me siento bien, porque me he dado cuenta de que así es la vida. Que es que las piernas te flojeen por querer que pasen cosas que luego seguramente no pasen. Y que cuando pasan, nos quedamos tan asombrados, que hasta dudamos de que sea cierto.
Pero esto es cierto. Es cierto que se avecina tormenta y que mañana la historia sigue y a mí me dará pena saber que mañana será como mucho su penúltimo día juntos.
[Quizás acabe poniéndoles nombre, porque él y ella me parece una falta de respeto llamarle a alguien a quien tanto quiero].
martes, 16 de julio de 2013
Capítulo 2: Siete es el número mágico.
La historia continúa un 7 de ese mes de verano. Ese mes de verano que recuerdas como si fuera ayer. Ese día que elige el destino para recuerdes el resto de tu vida. Eran las 7 de la tarde y ella llegó tarde, como siempre, a esa cita en el número 7 al lado de aquel bar que declararían después como su santuario. Aquel día 7 ella estaba nerviosa pero él todavía más. Los ''qué me pongo'' y los ''esta camiseta con este pantalón no queda bien, ¿verdad mamá?'' de él. Y los ''me he pasado con el colorete'' y los ''esta camisa tiene demasiado escote'' de ella. Pero todo se soluciona con una sonrisa al saludarse y con una mirada vergonzosa hacia el suelo, que nunca te salva de esas situaciones.
''—Una Coca-Cola para mí y para ella...
—Para mí un agua. Sin gas, por favor.''
Esa es la primera frase que completa el uno del otro, después de que el camarero interrumpa el incómodo silencio del principio. Después la conversación se desata y cuando vuelve el camarero ya no saben ni quién es el que pide los sándwiches. Y ese día 7 empiezan a salvar un poco al mundo, a salvar un poco su mundo. Se habían cruzado tantas veces por la calle y se habían mirado tantas veces a los ojos que ninguno se habría dado cuenta de que la salvación del uno estaba dentro del otro. Ella empieza a sonreír un poco más. Hoy se ha peinado y se ha puesto su camiseta preferida (aunque él no lo sepa). Y a veces se esconde entre el pelo o juega a... <<¡joder! ¡qué sonrisa tan bonita!>> no para de pensar él.
Y a lo mejor es que estaba decidido a que tenían que ser uno ellos dos un día siete. Y a lo mejor estaba decidido a que tenían que ser los 7 días de la semana el uno del otro. Y a lo mejor es que a él le encantaba su sonrisa triste y a ella su miedo al amor. Y a lo mejor él quería saber más sobre qué color se llevaba esa temporada y ella quería saber cómo Batman salvaba la ciudad sin superpoderes. Y a lo mejor son casualidades o es lo que les tenía preparado el destino. Y a lo mejor eran magia. Y a lo mejor ese círculo que rodeaba al 7 de cada mes en el calendario era su forma de declarar el número 7 como el número mágico.
Y a lo mejor creemos que la magia no existe y luego viene en forma de pequeñas dosis llamadas ''amor''.
lunes, 15 de julio de 2013
Capítulo 1: Siete días de la semana.
Voy a empezar contando la historia de cómo los lunes preceden a los martes. Y los martes, a los miércoles. Y cómo los miércoles lo hacen a los jueves. Y así hasta llegar al domingo. Voy a empezar diciéndoos que se levantó un lunes, cansada del domingo y salió a la calle como si fuera sábado. Porque a veces, las mejores historias comienzan un lunes, o fue un viernes (ya no me acuerdo). El caso es que no me acuerdo porque aquel día hizo lo que todos los días. Y todos los días odiaba al mundo por haberla dejado de lado en sus planes. Porque sólo hace falta un día de los 7 de la semana para que tu vida cambie por completo.
Y a lo mejor no te has dado cuenta de que ese día te has levantado con el otro pie, o que no has encendido la luz al despertarte (porque ya había salido el Sol) o que ese día te pusiste pasta de dientes de menta en lugar de elegir tu favorita de fresa. Puede que el lunes te equivocaras de perfume y salieras de tu casa oliendo a algo nuevo. Puede que ese día eligieras mala combinación de ropa, pero estabas más guapa que nunca. Creemos que los lunes no pasan nada especial, hasta que llega el séptimo día y cambias con los seis anteriores. Y te pones esos zapatos viejos que guardas para ocasiones especiales. Y ese bolso que te regaló una chica que un día fue tu amiga. Y no te esmeras mucho al peinarte, porque ''natural estás más guapa''. Y ese día puede que se te olvidaran las llaves de casa al salir por la puerta. Y ese día puede que fuera un día 7 de algún mes de verano. Y ese día alguien rompió tu rutina de los 7 días de la semana para darte 7 razones a las 7 de la tarde para decirte que ese día 7 era un día especial porque os habíais conocido.
Y es que hay gente que aparece de repente y se convierte en tus 7 días. En tu semana. Alguien que llega un día, mientras estás tomando café en el mismo sitio de siempre a la misma hora de siempre para preguntarte que si quieres ser sus 7 días.
Y nadie se puede negar a ser la rutina de nadie. Y menos a ser su rutina preferida.
viernes, 28 de junio de 2013
Propuestas bajo cero.
¡Hola pequeñas, pequeños! (pero demasiado grandes para mí)
Sí, esto va para vosotros. Tengo propuestas que contaros (y ya sé que esto rompe toda la linealidad del blog), pero quiero saber si cuento con vuestro apoyo.
Propuesta número 1
Con razón de que tengo mi canal de YouTube abandonado (por no decir abandonadísimo) he pensado en acompañar las entradas de algún que otro vídeo en los que narre las entradas y con vídeos algunos más narrativos que otros (otros más triviales). Otra forma de ver las historias, algo nuevo.
Propuesta número 2
Sin ninguna razón y cuando termine los exámenes de la universidad (allá por el 13 de julio), quiero hacer una jornada intensiva bajo cero. Algo así como unos 7 días de subidas al blog (una cada día) y titularlo como #7DíasBajoCero. Me gustaría que os pusierais de acuerdo en el día de empezar la jornada (que sea a partir del 13 de julio) y me encantaría que lo difundierais lo más posible. Algo como comentar, tuitear con el hashtag #7DíasBajoCero y esas cosas inútiles pero que hacen una ilusión enorme.
POR FAVOR, OS PIDO COLABORACIÓN. COMENTAD (AUNQUE SEA EN ANÓNIMO) Y DECIDME CÓMO VEIS LAS DOS PROPUESTAS, EL DÍA QUE QUERÉIS QUE EMPIECE ESTO Y SI QUERÉIS FORMAR PARTE DE ESTE PROYECTILLO.
EN TAL CASO, OS IRÉ INFORMANDO DE MIS IDEAS PARA LOS 7 DÍAS BAJO CERO.
COMENTAD, DIFUNDID Y AGARRAOS QUE VIENEN CURVAS.
Yo, mientras, os espero escribiendo. El libro está en ello, necesito buscar editoriales, y va avanzando poco a poco.
Gracias.
miércoles, 12 de junio de 2013
Y otra vez tu sonrisa jodiéndome los planes.
Oigo el ruido de tu coche y bajo a tu portal. Te digo 'adiós'. Y ya nunca más vuelve a sonar nuestra canción. Ni siquiera se cuela un día de lluvia en la lista de antiguos éxitos de la radio. Y para éxito nuestra despedida. Nos sacrificamos por nuestras heridas. Diciembre, el frío y el invierno eran preciosos cuando llegabas. Y qué bonito era verte marchar. Y el verano sin ti era polar.
Luego subo y apago la vela que esperaba iluminarnos. Y la cena para dos se queda a oscuras y se acaba enfriando. Y el tocadiscos se queda atascado en nuestra canción, que no quiere sonar.
Y, perdóname, si espero escuchar tu voz cada vez que vuelvo a oír un coche acercarse. Siempre muero de sobredosis de emociones que incluyen echarte de menos y mirarme al espejo sin encontrarte al lado. Mi cama se ha convertido en un cementerio de un idiota que creyó en el amor. Y ahora solo quedan huesos. Y polvo. Que para polvos los que echamos sin saber que nos convertiríamos en lo mismo que estábamos haciendo. Cómo una palabra puede significar lo mejor y lo peor de la vida... Polvo: sexo y muerte.
Me acuerdo de nuestro banco en el parque, de nuestro sitio en aquel bar de la esquina. De nuestros domingos que disfrazábamos de sábados. De nuestra canción sonando a todas horas en la radio. Y tú cuando la ponías a tope en el coche. Me acuerdo de un día que salió gris y nosotros fuimos a joderle los planes a la lluvia. ''Vamos a salpicar al mundo'' dijiste. Me acuerdo de todas tus maneras de enredarte entre las cuerdas de mi guitarra o cómo tu voz sonaba mejor que el fa sostenido menor de mi piano. Me acuerdo de cómo te dejabas llevar, y empezabas a ser poesía escondida en una cama. Me acuerdo del olor de tu pelo por la mañana. De cómo dibujabas en el vaho del cristal de la ducha y cómo volabas por la ventana los lunes por la mañana diciendo que hoy era el mejor día de la semana porque significaba que habíamos sobrevivido otra. Me acuerdo del fotomatón que nos vio besarnos y hacer los idiotas sacándole la lengua a la pequeña cámara. Me acuerdo de tu número de teléfono y de aquel lunar debajo de tu ombligo. Y de aquel sitio secreto de tu cuerpo que te hacía reír como nadie. Me acuerdo de tu forma de buscarme las cosquillas sabiendo que no tenía y que pocas cosas me hacían morir de la risa. Y que tú eras una de ellas.
¿Te acuerdas cuando me decías que ibas a estar siempre a mi lado?
Mentías.
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